la lógica de la sombra

seis años tardé
en notar
que ninguna sombra
era tan negra
y que de ningún cuerpo
procedía

me podría haber tomado casi siete vidas
pero
seis años tardé


voy metódico
y busco el cuerpo que te fecunda
sombra
seis vidas o más
y no me bastan las manos ni los dedos
y no logro resignarme
me gusta saberte
                     sólo una sombra
                               creo
                                         a veces

una vez pensé en enloquecer
resultaba el camino más pueril
                                        a veces
                                                                  tan previsible
                                                                  tan práctico
                                                                  tan mío
pero me volví tan cuerdo que enloquecí




que preferí caminar a tu lado
   sombra
   sombra sin cuerpo
   sombra sin tiempo



y
esta ley de causa efecto arribó a este mundo de las sombras
por eso no se logro cerrar el círculo
porque la sombra es en sí misma y el cuerpo que la produce
palidece





y en el aire
hay una sombra negra que flota
aunque en un instante me impresione
policrómica, variada
y en otro instante también palidece
y cuando así lo sufro
te devuelvo sombra al mundo
y en él te dejo
                                                       flotando


sombra diurna
sombra nocturna
sombra del mundo


tengo la mía y a vos te tengo
pero en forma de sombra nomás
quizás sólo en forma de sombra te tenga
hombre de dos sombras me volví
a comienzos de milenio me miraban por las rutas
les impresionaba mi doble sombra
simulaba un artificio del sol
pero el tiempo me dejó caer en el olvido y
hoy
soy hombre de dos sombras, aunque                                  bastante solo ando
descanso un día
                            una semana
y te veo bailar en las paredes
blancas
de esta habitación
invadidas tanto por el polvo
y ahí suena un ring
y me urge hacerte saber de mí




polvo, llanto de mi alma


y tanto dolor brota cuando te miro
y tanto polvo           cuando te río



fui a un café de la calle corrientes
un día
fui, y te hablé con sombras chinas
puede haber resultado un exceso de                                    plática             
                                                                                            de plástica
intención de vos
incluso puedo haberte aturdido un tanto

miramos un tiempo pasar la gente y su sombra
creimos que la gente éramos nosotros
pero sólo la sombra eras vos
pensamos en escaparnos por las paredes y volvernos
ambos sombras chinas y porteñas
pero sólo tu cuerpo se volvió parte de la pared
fue en un café de la calle corrientes
que sombra te volviste, y me dolió saberlo
y yo me guardé en una carta,
    me guardé en un sobre
        en un cajón

                aún allí, por si acaso deseás saberme

pero
las sombras no buscan en los cajones
porque en los cajones no entra luz fecunda
y la luz es la madre de todas tus sombras

sombra parida de luz que no está resultaste

este mundo que nos presentó
no debe creer en ellas
                                                   pienso
porque de ellas no me habla
                                                   nunca

yo
tuve que pensar en ellas
tuve que escribir por ellas
tuve que ser el cuerpo que las hiciera ser
tuve todo eso para poder volverte letra en esta hoja blanca

un cuerpo
dos sombras
y allí te tengo
uno de los tres serás, diré, cuando quiera
en un acto desmedidamente metafísico hacerte constante y doméstica

y esta hoja blanca
quizás algún día
de un invierno eterno
sea destino de la sombra que hoy te personifica
de los cuerpos nacen las sombras
como de los rincones oculares brota tanto polvo
pero vos no tenés cuerpo
o al menos tu cuerpo no tengo yo
quizás tu cuerpo no sea más que esta sombra donde
(que en mi mente)
busco resguardo del flagelo solar



las temporadas de frío intenso
los estornudos
los sucedáneos de calor lejano
el sudor



pero las sombras no sudan
y la tuya no me mira
                no me abraza





sólo camina conmigo
me acompaña
me asombra

                                                  a veces
                                            soy un señor asombrado
excepto cuando me escondo en el cajón
el cajón donde las sombras no entran
no entran hasta un día que se vuelvan carne
carne de vos
                                           pero las sombras no gustan de este frío
quizás con eso por fin pueda explicar tanto juego de sombras
tanto enviado de sombra




y las distancias?
claro,
se deforman ellas
se vuelven largas, eternas, lánguidas
casi como uno quiere que sean se vuelven
como uno las pretende
y
los niños lo saben
y
los niños las juegan



puedo calcular la edad del sol cuando te miro






hablé de tu sombra


entonces, quizás, haya aprendido
algo del amor
hablando con una sombra

y el amor ha tomado por asalto mi camino
ay, su camino más sencillo